LAS MENTIRAS SON BARRERAS

Este es un historia retomada, pues la enfoqué totalmente distinta cuando la escribí la primera vez. Sin emabargo, la experiencia que me vivido desde ese momento al actual, vale la pena este esfuerzo.

Hace 12 años, evaluaba, mejor dicho deshojaba la margarita con la pregunta aquella: ¿me quedo, me voy? Hablaba al respecto con un primo que se fue a España luego del deslave de Vargas.

Hoy estoy aquí, a causa de algo muy similar a una tragedia de grandes proporciones, solo que a venido desarrollándose poco a poco, como una inundación: al principio los signos se ignoran, hasta que cuando el observador no entrenado se percata de la situación, resulta que es tarde y se ve arrastrado por el caudal. La decisión fue impulsada por la inseguridad personal, a la tercera la vencida como dicen, luego, la ausencia total de medicinas en las principales ciudades del otrora pujante Estado Bolívar y de la otrora impresionante Ciudad Guayana; luego la casi inviabilidad de mi actividad como asesor gerencial especializado en Tecnologías de La Información, pues la planta de clientes se ha reducido en 45% aproximadamente. Eso genera una situación de negocios muy difícil de gestionar.  Se presentó el escenario de la indiferencia estratégica en la dimensión del mercado.

En paralelo, vivir el fallecimiento de mi papá y de al menos otras 8 personas en la misma semana, incluyendo el señor de la cama de al lado, en el mismo pabellón del hospital en el que él estuvo lo cual representa el 100% de los ancianos que pude ver hospitalizados, más el escenario de los demás hospitales sin insumos, ni descartables y sin medicamentos y cada día con menos personal capacitado y de experiencia, me dio el impulso que faltaba. No me puedo permitir dejar a mis hijos en ese país, pudiendo asegurarles un futuro en otro, que es tan mío como aquel en el que nací y que hoy, no existe. Lo que viví parece una escena de una película de la Segunda Guerra Mundial: Por su condición de paciente y además de ombre de la salud, pionero en la ciudad, pues papá fue el primer Odontólogo en llegar a Ciudad Guayana en los años 60 del siglo XX. Se dice fácil, pero pensar que viajar a Caracas, en automóvil, tomaba 14 ó 16 horas, cruzar tres ríos: Orinoco por Ciudad Bolívar, luego dos veces el Caroní para llegar a casa, por el estrecho de Caruachi en una chalana primero y luego, por San Félix, cambia la perspectiva. Hay que vivirlo. Un hombre como él y como otros miles de profesionales que llegaron a la ciudad, debían tener al menos un callejón con su nombre, miles de plazas, calles, pasajes callejones deben tener esos nombres, en honor a quienes la construyeron, para que no se olvide que fue hecha por hombres y mujeres y que es un legado para generaciones postreras. Ellos construyeron una ciudad en medio de la selva, gracias a su determinación, motivación de desarrollarse y construir una vida, a la Democracia que ayudaron a construir, al Continuidad Administrativa de distintos gobiernos, a la globalización (fenómeno no caracterizado en esa época) condensada, entonces, primero en el negocio petrolero y luego, en el procesamiento de minerales como hierro, acero, aluminio, oro, magnesio, manganeso, y otras actividades que constituyen las ocho vocaciones económicas del estado y de la región, como la producción de energía eléctrica, la ganadería, la agricultura y el turismo.

No puedo omitir, ni siquiera para conservar el hilo de este, que en Caracas, la capital, lo que vi me dio pánico y reforzamiento a mis decisiones: no hay medicinas en las farmacias, ni alimentos en los automercados ni en otros canales de comercialización. No es verdad que los ciudadanos están comprando porque sus ingresos son altos o les rinde mucho y su demanda supera la oferta. Las propias palabras cuando ves los precios, las caras de los otros clientes que ves al momento de pagar, reflejan la frustración de no poder llevar a casa lo que quiere y cuanto quiera, porque no hay. Usted no ve nada de proteínas de calidad, porque los pocos lácteos que ve, son fórmulas como yogures, quesos o jamones; no se ve como hasta hace pocos años, cortes de carnes, ni de aves, ni pescados, ni mariscos. Solo se ve carbohidratos a base da harinas industriales y hortalizas lánguidas en el exhibidor. Alientos de baja calidad nutricional. Se gasta mucho y se obtiene poca nutrición.

Mi primer principio, proteger la vida, me impone retornar a mis orígenes, para salvaguardar los nietos de mi madre, nacida en Madrid y emigrada huyendo de la guerra civil, de manos de mi abuela. Su abuelo materno, también llegó huyendo de la guerra, un poco más tarde, de la Guerra Mundial desde Italia. A mi madre y a otros tres hermanos, junto con otros españoles se les conoce hoy como «Niños De La Guerra». Gracias a que España está resarciendo el daño que les causó, nosotros estamos conociendo la justicia y el resarcimiento.

Esto no es un juego, no es simple, no es fácil, no es sencillo, no estoy de turista; es un desafío total. Todas mis creencias, mis conocimientos, mi determinación están sometidos a estrés. Sin embargo, mis valores de la familia, la perseverancia, la templanza me inspiran; sustentados en los otros dos principios: La Libertad y El Amor. Seguiré adelante. Nada como un buen desafío para abrazarse a la vida; nada como un amor profundo y verdadero para tener suficientes «para que» y «para quién» y seguir hasta lograr lo que quieres conseguir. Esta experiencia me muestra lo que es la amistad; lo importante y lo vital que es ayudar, acoger, alojar, guiar, explicar. Mis maestros han sido una serie sorpresas muy gratas, mi hermano natural y ese mismo primo y mi cuñada, un entrañable amigo de mi papá y mis tíos paternos, mis tíos maternos y otro primo aquí; algo increíble que no tengo cómo expresar. Todos ellos saben lo que es hacer lo que estoy haciendo porque me precedieron. A todos ellos mi agradecimiento. Representan lo que hizo posible la Humanidad como la conocemos hoy: cooperación, ayuda, familia, amor. Lo pienso y siento gratitud y amor.

Hoy, estoy aquí. Hay muchas cosas que quiero aclarar y en primer término, lo justo: No he escuchado esa palabra del título de esta página. Lo que puedo ver es que España acoge a emigrantes retornados y a inmigrantes de otras latitudes. Sus calles en Madrid y Palma de Mallorca están llenas de gentes de la mayoría de las nacionalidades existentes, de todos los colores y se oyen todas las lenguas que reconozco y otras que no. Me recuerda mi niñez, pues la ciudad en la que crecí, también se escuchó durante muchos años un concierto de lenguas y se podía ver un cuadro de colores y de orígenes diversos. Es increíble cómo la vida, Dios, nos lleva de la mano. Tal vez para ayudar a la Madre Patria a que no solo no se olvide de Él, sino que también sea fiel a su eslogan nacional, «Plus Ultra»

Mi primo se mudó a Canarias primero. Hoy está en Mallorca. Su historia como emigrante (y currante) comenzó con la tragedia de Vargas, Venezuela. Él perdió todo en esa tragedia, menos su esposa y las ganas de seguir adelante.cortesía de http://elvenezolanodemadrid.com/

Me contaba y me consta hoy que vive bien, tranquilo.

Tiene su casa, un modesto automóvil. Su hijo asiste a la escuela, crece alegre y seguro. Ya el otrora niño, es un adolescente de 15 años, de 1,77 metros de altura. Habla tres idiomas.

Con el paso del tiempo, me cuenta más y más. Cada vez con mayor frecuencia, me cuenta del maltrato que recibe de parte de unos españoles crecidos, venidos a más. Con no poco resentimiento. Yo investigo, pacientemente sobre lo que vive quien emigra, las probabilidades de éxito yéndose con una maleta, pues sería huyendo de un país que parece caerse a pedazos en todas las dimensiones.

Yo busco calcular la probabilidad de éxito aquí y allá. Mis cuentas me dan, que es más probable aquí que allá, por razones de simple conocimiento de la realidad y sus detalles y el costo en tiempo, de alcanzar el conocimiento de una nueva sociedad a la que iría, huyendo de la natal.La experiencia familiar enseña la máxima: no es igual irse aún con un programa para recibir víctimas de la violencia o la tragedia, que con un contrato laboral o de negocios.

Aparece, entonces, este artículo, que inspira el título: SUDACAS ROBA EMPLEO, cortesía de http://elvenezolanodemadrid.com/ realidad de la cual conozco por la familia, mis abuelos y mi madre que se vinieron y algunos amigos que han inmigrado desde España hace 50 años o desde algún país del magreb hace 40 ó 30 años.

Sudaca es una palabra que significa a lo que suena: despreciativa. Para referirse a todo el que llega de América del Sur, a hacer las labores que los ciudadanos del país que los recibe, no se atreven a hacer o trabajara por un precio mucho más bajo que los nacionales,con mejor preparación y lo hacen más rápido y a menor costo. Pero…. dispuestos a hacer » ..Lo que sea…»

» Hacer lo que sea…» son palabras de mucho bulto y gran peso. En tierra ajena, ese bulto debe pesar aún más que en la propia,porque no hay a quien pedirle que te ayude con la carga. Mejor, cogemos nuestro bulto y seguimos luchando aquí, que conocemos mejor por lo que es una sociedad en la que es más probable triunfar, aunque haya que esperar y luchar, luchar y esperar.